Jornada de cuentacuentos en la cocina de «La Tienda» el 26 de diciembre, con motivo de la exposición de Alberto Gallo.Dolo Navas ofrece una acción para las familias.

El mágico mundo del cuento llega a la Tienda. Espacio de Arte Reinosa. Santander.

Una animadora dicharachera recibe a los niños que tímidamente interactúan con DoloNavas. Micrófono en mano y cual flautista de Hamelin los introduce en el espacio de la exposición de Alberto Gallo, quien con simpatía, familiaridad y buen quehacer de cuentista capta la atención de un público entregado que con emoción se acerca a sus cuentos y cerámicas.

La artista Dolo Navas con su desparpajo y las «Dolitas de coco», una propuesta artística inspirada en el libro de poemas “La Oca Loca” de Gloria Fuertes. Los niños dibujan libremente durante la recitación de uno de los poemas elegido al azar. Una atrevida propuesta que despierta la imaginación de los niños. Pequeños que interpretan las alocadas instrucciones de Dolo: esa jirafa con sus patas de escalera, la señora Sara con su moño, pendientes y zapatos de tacón.

Jugando, riendo, contando, imaginando, creando: la fantasía va acabando.

Y dando las gracias a todos nuestros colaboradores: Dolo, Armonía, Ana, Alberto, nuestro fotógrafo Genio, y por supuesto a los papás y niños que se han acercado a la Tienda…

Colorín, colorado, este cuento se ha acabado

Fotografía y vídeo: Eugenio Martínez Jorrín

La acción es una propuesta participativa pensada para público familiar, inspirada en el libro de poemas «La ocaloca» de Gloria Fuertes.

La artista aparece vestida con un traje y una corbata de la que cuelgan bolas de chocolate rellenas de coco.

Cada una de estas bolas contiene —o no— el título de un poema del libro.

Una persona del público será invitada a elegir una bola de la corbata, abrirla y leer en voz alta el mensaje que encuentre.
Mientras se come el chocolate, la artista buscará el poema correspondiente en el libro y lo recitará.

Durante la recitación, quien lo desee podrá dibujar libremente, escuchando el poema.

Puede ocurrir que alguna bola no contenga ningún mensaje.
En ese caso, no se leerá ningún poema.
Habrá silencio, y la artista se comerá ella misma la bola de chocolate.

Esta acción propone un juego entre azar, oralidad, escucha y dibujo, donde la poesía se comparte, se mastica, se pierde o simplemente se guarda en silencio.

Gracias por participar y que disfruteis de las DOLITAS DE COCO tan rikas